¿Cuánto puede llegar a costar el agua? Este es el asunto más candente en la discusión sobre ella. Es común oÃr frases como estas: "el agua es un derecho humano básico, no un bien para ser comprado, vendido o intercambiado"; "la gente no toma dinero, sino agua"; "cero lucro con el agua". Durante años el agua ha sido considerada como un bien gratuito o libre, por el cual no tendrÃamos que pagar. Se juzga que se debe abastecer a todos del vital lÃquido, con base en la necesidad de cada uno.
Hoy se reconoce que el agua es un bien económico y escaso. A principios de los noventa, una conferencia mundial sobre el agua en DublÃn estableció que el agua tiene no sólo un valor social (como derecho humano), sino un valor económico. La crisis mundial del agua surgió porque los Gobiernos obviaron la dimensión económica de la misma, según los participantes en la conferencia.
En las áreas pobres del mundo, el problema real es que el precio del agua es demasiado bajo, debido a los subsidios, y por tanto el incentivo es el desperdicio por parte del usuario. No se cuenta con fondos para hacer inversiones o reparaciones en el sistema de distribución. Los precios suelen fijarse polÃticamente, sin tener en cuenta el verdadero beneficio de los usuarios.
A la larga, no hay agua más cara que la que no se tiene. Y los pobres más pobres pagan altos precios por el agua que compran a surtidores en camiones privados. En Port-au-Prince, HaitÃ, por ejemplo, las personas conectadas a servicios de agua potable pagan $1.00 por metro cúbico, mientras que los que no tienen acceso a la red pagan $10.00 por la misma cantidad. Hay que agregar a ello el costo en que incurren los pobres para acarrear el agua diariamente. No sabemos si, al liberalizar los mercados, los pobres tendrán que pagar más o menos, pero hay indicios claros de que los pobres del mundo estarÃan mejor de lo que están ahora, si el precio del agua reflejara su valor real en un momento dado.
Las posibilidades de la privatización
Con el fin de mejorar la distribución nacional del agua, muchos Gobiernos de paÃses subdesarrollados han buscado la ayuda de empresas privadas para ayudar con la distribución del recurso. Estas medidas se popularizaron en los noventa, pero hoy sólo el 3% de la gente pobre del Tercer Mundo reciben su agua de surtidores privados. La oposición a privatizarla es fuerte.
La experiencia obtenida en Cambodia, Guinea, Gabón y Casablanca revela que se pueden obtener buenos resultados de la participación privada en la provisión del agua, debido a que las empresas tienen mayor acceso a capital de inversión, son más eficientes y competentes, acceden a mejoras tecnológicas, y gozan de incentivos adecuados, debido a la motivación de las ganancias.
Gabón, es un buen ejemplo de que la privatización beneficia no sólo a las ciudades, sino también a poblaciones rurales. En 1997, el gobierno firmó un contrato con una empresa francesa para que ésta suministrara tanto el servicio del agua como de electricidad en todo el paÃs. El contrato definió metas respecto al porcentaje de habitantes que tendrÃan que tener acceso a los servicios por una red nacional de agua y además estipulaba que los precios debÃan bajar en un 17.25 por ciento. En el momento de la privatización, la compañÃa estatal proveÃa agua a 32 comunidades, pero grandes áreas del campo no tenÃan acceso ni a electricidad ni a agua.
La privatización fue un gran éxito. En tan sólo cinco años, la compañÃa habÃa invertido el 40 por ciento del monto total requerido por el contrato en un plazo de veinte años. Estas inversiones tuvieron el efecto de elevar la calidad del agua y reducir los precios. El distribuidor privado también ha logrado todas las metas de ampliación de cobertura que se definÃan, y en algunos casos los excedió. Hoy, catorce por ciento más hogares tienen acceso al sistema de suministro de agua.
Esto demuestra que las poblaciones rurales y pobres también son un mercado importante que los actores comerciales, no pueden ignorar. Adicionalmente, la compañÃa ha demostrado tal grado de creatividad que es difÃcil ver cómo podrÃa competir con ella una empresa pública. Entre otras cosas, asà como han hecho los operadores privados en numerosos casos, idearon métodos innovadores para llevar el agua a los hogares a un bajo costo. La prueba más convincente de lo bien que funciona la distribución del agua hoy dÃa en comparación con el pasado son las opiniones de las personas. La clientela, es decir, la población de Gabón, está más satisfecha con la distribución del agua ahora de lo que estaba cuando el manejo de la misma estaba en manos del gobierno.
Los riesgos de la privatización
El rol del sector privado en la posesión, manejo y distribución del agua es un asunto delicado. ¿Por qué? Otros sectores, como la energÃa eléctrica, las telecomunicaciones y los servicios postales han sido abiertos de diversas formas a la competencia o se han privatizado, con resultados muy positivos en términos de calidad, productividad y ganancias. El agua se estima de manera distinta, porque se ve literalmente como una cuestión de vida o muerte.