Desde hace varias décadas los científicos se han preguntado por qué ciertas variedades de ondas sísmicas se propagan más rápidamente a través de los límites entre el núcleo y el manto, una delgada capa del interior de la Tierra localizada a más de 2 mil 500 kilómetros debajo de la superficie. Ahora, un equipo de investigadores de las universidades de Yale y California en Berkeley ha concluido un original estudio que devela nuevas claves para entender las condiciones extremas de presión y temperatura que prevalecen a esas profundidades.
El equipo de investigadores, encabezado por el geólogo Lowell Miyagi y que publicó sus resultados en la revista Science, logró manipular en el laboratorio un mineral que sólo está presente en el interior de la Tierra para finalmente someterlo a temperaturas de más de 3 mil 300 grados centígrados y presiones un millón de veces más intensas de las que se tienen a nivel superficial.
“Los hallazgos podrían explicar por qué las ondas sísmicas tienden a desplazarse más rápido en ciertas direcciones cercanas a los límites entre el núcleo y el manto”, aseguró el también geólogo Kanani Lee, uno de los coautores del estudio. La mayor parte del manto terrestre está formada por un mineral llamado silicato de magnesio (perovskita). Debajo de ella, el estrato que forma el límite entre el núcleo y manto está constituido por el mismo material, pero en una fase distinta que los científicos llaman post-perovskita. Este último es el que pudieron manipular para su estudio.
Noticia publicada en El Universal (México)