En un artÃculo publicado por la revista cientÃfica británica "Nature Geoscience", un equipo de investigadores de las universidades de Lille (Francia), Edimburgo y Stirling (Reino Unido) explican que han descubierto una relación entre los sedimentos antárticos y la extensión de los glaciares de Chile y Argentina.
Hasta ahora, se desconocÃa por qué habÃa un abrupto descenso de las partÃculas sedimentadas en los hielos de la Antártida si no se habÃan producido cambios en la temperatura o en las precipitaciones que pudieran explicarlo.
La Tierra se calentó hace 21.000 años
Los cientÃficos, tras reconstruir con radioisótopos la historia de los glaciares en Tierra de Fuego, descubrieron que comenzaron a contraerse de forma repentina hace 21.000 años, el mismo momento en el que las partÃculas de polvo de las capas de hielo de la Antártida descendieron súbitamente.
"La disminución del tamaño de los glaciares suramericanos hace 21.000 años fue un signo temprano del calentamiento que se produjo al final de la última edad de hielo", explicó el responsable de la investigación, David Sugden.
Las partÃculas encontradas en los sedimentos de lodo del Estrecho de Magallanes son muy parecidas a las que quedaron atrapadas en las capas de hielo de la Antártida y tienen la misma edad, lo que prueba que la Patagonia es el lugar de donde partieron esos materiales.
Esas partÃculas son muy finas, de menos de 5 micrómetros, y el viento puede transportarlas a lo largo de miles de kilómetros.
Los sedimentos viajaron a la Antártida
El equipo llegó a la siguiente conclusión: cuando los glaciares de la Patagonia eran más grandes, algunos de sus materiales se desplazaban desde ellos, a través de rÃos, hasta llanuras inhóspitas donde el viento las recogÃa y transportaba hasta la Antártida.
Por contra, cuando se fundÃa parte de los hielos de la Tierra de Fuego, las partÃculas quedaban atrapadas en masas de agua del continente.
AsÃ, tanto el flujo como la falta de movimiento de las partÃculas de la Patagonia constituyen una rica fuente de información, anteriormente desconocida, sobre el clima del pasado y sobre la actividad de los glaciares.
Según Sugden, los resultados de su investigación contribuirán a mejorar los modelos de circulación atmosférica existentes en la actualidad y aportan nuevas herramientas para la predicción de futuros cambios climáticos.
Noticia publicada en RTVE (España)