Lo que diferencia a Enceladus de un cometa es que su actividad no está alimentada por la luz del Sol sino por el calor interno del satélite, que despide a través de algo similar a geyseres gases volatiles, vapor de agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono asiu como materiales orgánicos con una densidad 20 veces superior a lo esperado. Esta mezcla nos ayuda a entender a entender el poder de estos geyseres, y que la temperatura soprendentemente alta que alcanzan sus emisiones apoya la hipótesis de que exista agua lÃquida no muy lejos de la superficie, declaró John Spencer, cientÃfico del mismo equipo que maneja el espectrómetro de Cassini.
Las imágenes procedentes de observaciones previas muestran chorros de gas y marcas de las que emanan. Nuevas imágenes muestran fracturas en la superficie y lso cientÃficos esperan nuevas imáganes que permitan discernir las fuentes de cada emanación e investigar las diferencias entre las diversas fracturas.
"Enceladus acoge calor, vapor de agua y materiales quÃmicos orgánicos, algunos de los cuales son esenciales para que pueda surgir la vida", declaró Dennis Matson, cientÃfico del proyecto Cassini en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. "Tenemos en nuestras manos algo parecido a un recipiente para la vida, pero tenemos aún que encontrar el ingrediente final, el agua lÃquida, por lo que Enceladus tiene creciente interés para nosotros", agregó.
De hecho la vida serÃa posible en el interior de Enceladus aunque no haya oxÃgeno, no reciba la luz solar o la fotosÃntesis sea imposible. Existen formas de vida en la Tierra en ambientes similares a los de los geyseres de Enceladus, agregó el astrobiólogo Chris McKay, del Ames Research Center de la NASA.
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