Ellos han logrado demostrar que el meteorito chocó con la tierra en la parte Noroeste de la costa británica y que sus fragmentos se disiparon en un radio de 50 kilómetros. Se trata del mayor de los meteoritos conocidos que cayeron sobre las islas británicas.
Las formaciones pedregosas bastante raras que habÃa en dicha zona anteriormente se atribuÃan a la actividad volcánica, pero los novÃsimos estudios geológicos permitieron llegar a la conclusión de que en ese lugar antaño existió el embudo, que habÃa dejado el meteorito al caer.
Además, los cientÃficos hallaron en las muestras de la roca estudiadas rastros del iridio, metal de origen extraterrestre.
Noticia publicada en RIA Novosti (Rusia)