La teoría más comúnmente aceptada sostiene que la caída de un cuerpo rocoso de grandes dimensiones sobre la Tierra, previsiblemente al norte de la actual península del Yucatán (México), ocasionó hace 65 millones de años un cataclismo climático que acabó con los dinosaurios y otras miles de especies de finales del Cretáceo. Pero, ¿de dónde procedía aquella roca gigantesca? ¿Fueron los restos de un cometa? Unos científicos creen haber dado con la respuesta: el pedrusco destructor fue uno de los numerosos fragmentos eyectados por el choque, 95 millones de años antes, de otros dos asteroides de mayor tamaño. El mayor se llama Baptistina y aún sigue en pie.
William Bottke y David Vokrouhlicky, del Instituto de Investigaciones del Suroeste, en Boulder (EEUU), y David Nesvorny, de la Universidad Charles, en Praga (República Checa), llevaban años buscando una gran colisión que explicara no solo el colapso terrestre de hace 65 millones de años, sino huellas similares detectadas en la Luna, Venus y Marte. Y Baptistina, un asteroide descubierto en 1890 que orbita acompañado de numerosas rocas más pequeñas, encaja a la perfección como origen del proceso. Para empezar, dicen los investigadores, Baptistina mide actualmente entre 15 y 30 kilómetros de diámetro, según diversos cálculos, pero anteriormente había sido mucho mayor, posiblemente unos 170 kilómetros. Los resultados del trabajo, obtenidos con la ayuda de simuladores informáticos, se publican esta semana en la revista Nature.
La secuencia, dicen los investigadores, fue la siguiente: hace 160 millones de años, Baptistina chocó contra otro cuerpo gigante, de unos 60 kilómetros de diámetro, y como resultado de la colisión salieron disparados numerosos fragmentos, incluyendo al menos 300 que medían más de 10 kilómetros. Uno de ellos, tras vagar por el espacio durante 95 millones de años, acabó llegando a la Tierra, impactó y formó el llamado cráter de Chicxulub. La colisión, llamada técnicamente K / T, levantó un nube de polvo que oscureció el planeta y formó un invierno de duración letal. Todos los grandes animales de la Tierra fallecieron.
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