Estos fósiles tienen una antigüedad de 120 millones de años y fueron hallados en el actual territorio de Alemania, donde entonces se extendía un océano. En esas aguas vivía un pez carnívoro que se llamaba aspidorhynchus, mientras en el aire volaban pterosaurios.
Uno de los últimos que se acercó a la superficie del agua y comió un pez pequeño, de la especie leptolepides. Pero cuando estaba por remontar vuelo, fue capturado por el aspidorhynchus. La cuestión de por qué éste no acabó su almuerzo, sigue siendo un enigma.
Los investigadores no descartan que el peso del pterosaurio ya muerto haya forzado al pez a descender al fondo del mar, donde por alguna razón fueron bloqueadas sus mandíbulas. Al no lograr escapar, el aspidorhynchus murió.
Noticia publicada en RT Novosti (Rusia)