Un cientÃfico de la UNL y el Conicet colaboran en un estudio internacional, para investigar el funcionamiento de esta importante fuente de energÃa.
CientÃficos de diferentes disciplinas investigan cómo funciona la maquinaria fotosintética más simple de la naturaleza: la de las bacterias. Algunos de estos microorganismos son capaces de aprovechar y transformar el 100% de la energÃa recibida del sol, por lo que hay un gran interés en comprender su funcionamiento. Su nivel de eficiencia es excepcional, sobre todo si se compara con el 20% de transformación de energÃa solar que logran, en promedio, los paneles fotovoltaicos disponibles actualmente.
Entender los procesos permitirÃa aprovechar sus mecanismos naturales o imitarlos en diseños sintéticos. En cualquier caso, para que esta energÃa pueda ser aprovechable, los expertos deben estudiar cómo tiene lugar la fotosÃntesis en estos microorganismos.
“El mecanismo fotosintético de las bacterias es una proteÃna. Allà adentro está localizado todo el sistema donde se absorbe luz y se da el primer paso a producir energÃa. Las bacterias cargan eléctricamente su membrana, a diferencia de las plantas, que producen energÃa de otra forma. Si bien al final termina siendo lo mismo, las bacterias tienen una metodologÃa más simpleâ€, explicó el fÃsico Rafael Calvo, docente e investigador de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet. El cientÃfico trabajó junto con biólogos, fÃsicos y quÃmicos de la Universidad de California (EE.UU.) y el Instituto Max-Planck, en una lÃnea interdisciplinaria, por más de diez años.
Fuente de energÃa
Si bien se trata de investigación básica que se propone entender y explicar, existen ya esfuerzos por aplicar estos conocimientos en desarrollos tecnológicos.
“Hay muchos grupos que están usando los conocimientos adquiridos en los estudios básicos del fenómeno fotosintético biológico, para imitar la fotosÃntesis natural a través de fotosÃntesis artificial. Lo que hacen es, de alguna manera, elegir moléculas especÃficas que tienen propiedades que las hacen útiles para eso. No han logrado aún el mismo resultado, pero se está progresando mucho en esa direcciónâ€, contó Calvo.
Otra forma de encarar el tema es usar las bacterias mediante cultivos. Es decir, del mismo modo que es posible cultivar bacterias para producir medicamentos, serÃa posible cultivar bacterias para producir energÃa. “El tiempo dirá cuál camino es mejor, dependerá de cuánto se logre avanzarâ€, reflexionó el docente de la Facultad de BioquÃmica y Ciencias Biológicas (FBCB UNL).
El trabajo
“Nuestro trabajo es una contribución orientada a entender mejor cómo esas bacterias logran una maquinaria fotosintética de tan alta calidad. Prácticamente es capaz de tomar la totalidad de la energÃa recibida, sin pérdidaâ€, señaló el profesor.
La investigación desarrollada por Calvo es un aporte desde la fÃsica, a un problema de enfoque interdisciplinario. En particular, el investigador indagó sobre los caminos por donde circulan los electrones que son arrancados por la luz y que son responsables de la energÃa fotosintética que se produce en la membrana de la bacteria.
Los trabajos de laboratorio y experimentación se desarrollaron en la Universidad de California, mientras que los aspectos teóricos y análisis de datos se realizaron en la FCBC-UNL y el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria QuÃmica (Intec) dependiente de la UNL y el Conicet.
La hazaña de las bacterias
A pesar de que es común asociar inmediatamente la fotosÃntesis con las plantas verdes, la realidad es que la mitad de la energÃa fotosintética en la naturaleza, es producida por bacterias. Estos microorganismos son los que más se han estudiado, realizándose asà importantes avances en ese terreno, para lograr una mayor comprensión del fenómeno.
Los expertos prefieren también estudiar las bacterias, porque son más simples que las plantas que tienen estructuras mucho más complejas- demoran menos en crecer y facilitan la elaboración de muestras.
“La moraleja que uno saca al estudiar un tema asà es cómo logra la naturaleza sus objetivos; en este caso, que la bacteria tuviera el máximo aprovechamiento de energÃa. Esto le permite tener la máxima posibilidad de supervivencia en este mundo: esto es la evolución. Es una muestra de lo que puede lograr la evolución en los seres vivosâ€, reflexionó Calvo.
Publicado originalmente en El Litoral (Argentina)