Desde siempre el hombre ha intentado perpetuar sus conocimientos, ideas y descubrimientos a través del tiempo de manera que sobreviva a sus creadores, que se valieron siempre de la tradición oral común a todos los pueblos para transmitir todo aquello que pensaban y descubrían. De allí que inventara la escritura que cumple su función de registrar el conocimiento, transmitirlo y conservarlo en el tiempo. Los materiales usados para la escritura fueron de los mas variados, papiros, corteza de árboles, pieles de animales, tablillas de barro; todos con ventajas y desventajas de su uso. Finalmente el ser humano eligió el papel para el registro de sus conocimientos el cual ofrecía fácil uso y transporte, su fragilidad a la vez era una ventaja: se podía transmitir información y eliminar la evidencia. Finalmente el papel podía ser fabricado de diversas fibras dependiendo de la disponibilidad del material.
Pronto la multiplicación del conocimiento y un cada vez creciente número de lectores creó una alta demanda de libros y papel, los escribanos que se encargaban de copiar los libros no se daban abasto y pronto se concluyó en la necesidad de una forma mecánica para reproducir libros.
Precedentes
Antes de que la imprenta fuese una realidad ya se habían hecho avances en la mecanización de la escritura, los chinos, quienes de paso habían inventado el papel, lograron la creación de moldes en mármol y madera con caracteres incisos para realizar reproducciones, de esta manera aparecen en China el Sutra del diamante, que data del año 868, el Tripitaka impreso en el 972 entre otros. En el siglo XI, los chinos inventaron también la impresión a partir de bloques móviles, que podían ensamblarse y desensamblarse entre sí para componer distintas obras: la xilografía, tal invento sin embargo no tuvo tanto uso debido a la multitud de ideogramas Kanji –alrededor de 7000- que hacían poco práctico su uso.
La imprenta en la Actualidad
Actualmente el proceso de creación de un libro es acompañado con el uso de computadores, desde la creación del contenido por parte del escritor, la edición, composición e impresión del libro.
El auge del fotocopiado hace unos años permitió una mayor agilidad en la reproducción de manuscritos a veces transgrediendo los derechos de autor. Los adelantos tecnológicos hacen que cada vez sea mas barato producir libros y a su vez permite el desarrollo de la civilización a través de la transmisión del conocimiento por medios escritos.
Hoy en día los libros afrontan perspectivas de un mayor cambio debido a la presión de los medios masivos de comunicación y los medios electrónicos que transmiten información a velocidad instantánea, radio, cine y televisión supusieron un desafío a la hegemonía del libro, hoy en cambio son Internet, CD-ROM y DVD quienes presentan fuerte competencia.
A largo plazo es probable que libros, periódicos, revistas y material impreso sea reemplazado, al menos parcialmente, por el papel electrónico, material que permitiría la misma facilidad de uso que el papel tradicional pero con la capacidad de reproducir y cambiar cualquier obra en el mismo medio a través de procesamiento electrónico incluso con la inclusión de elementos multimedia.
Técnicas de Impresión
De a poco el invento de Gutemberg sería mejorado lográndose mejores resultados en la calidad de los libros, así Jakob Christof Le Blon descubre la tricomía que implica la reproducción de imágenes en colores a partir de tres básicos: rojo, azul y amarillo. El del holandés J. Van der Mey, inventa, en colaboración con el predicador alemán Johannes Müller, la estereotipia. Este proceso permitirá la reproducción masiva, rápida y barata de formas de impresión en relieve basadas en planchas de plomo.
En 1796, el austriaco Alois Senefelder inventa la técnica de impresión denominada litografía. Se trata del primer proceso de impresión en plano. Para esta técnica se emplean como soporte placas de piedra caliza que absorben las sustancias grasas y el agua, aunque éstas no se mezclan entre sí. Si se dibuja o escribe sobre dicha piedra con un color graso y acto seguido se humedece la superficie con agua, ésta penetrará en la piedra sólo en aquellos lugares no cubiertos por los trazos escritos. Si se aplica después tinta grasa de impresión sobre la piedra, las zonas mojadas no la aceptan, mientras que queda adherida al resto de la plancha, pudiendo procederse así a la impresión.
Posteriormente, en 1826, Alois patentaría la litografía en color, logrando una técnica simplificada para lo que hasta ese momento sólo podía realizarse a mano. Aunque esta técnica sería mejorada en 1867 por C. Tessie du Motay, con la fotolitografía, siguiendo las investigaciones de las propiedades químicas de una cola de cromato sometida a la acción de la luz; investigaciones que ya habían realizado anteriormente William Henry Fox Talbot (1832) y Alphonse Louis Poitevin (1855)
Innovaciones técnicas
En 1822, después de que el francés Simon Ballanche concibiera la idea de construir una máquina automática para componer textos, el estadounidense William Church logra construir la primera máquina de este tipo, la componedora. La idea era mecanizar y facilitar al máximo la complicada tarea de componer manualmente los tipos de plomo de la tipografía, pero esta máquina cometía errores y habría que esperar hasta 1884 la invención de la linotipia.
En 1846, el inglés Smart inventa una rotativa para la impresión litográfica, en la que todo el proceso se automatiza excepto para la entrada (alimentación) y salida (retirada) del papel. Surge así la primera imprenta de offset automática. Aunque en 1845 Richard Hoe (EEUU) ya había obtenido una patente referida a la primera rotativa moderna. La gran demanda en este período de grandes tiradas de los periódicos existentes, llegando a superar incluso la producción de libros, hizo posible el éxito de las rotativas. The Times pone en funcionamiento por primera vez una rotativa rápida de este tipo. Esta máquina fue perfeccionada por Augustus Applegath y Edward Cooper, ingenieros ingleses, siguienddo el principio de la máquina inventada por Hoe, aunque seguía trabajando únicamente con pliegos sueltos de papel.
años después, en 1851, el constructor británico T. Nelson logra por fin desarrollar una rotativa para la impresión sobre bobinas contínuas de papel y, más tarde, en 1863, el inventor estadounidense William A. Bullock obtendrá la patente de la primera prensa rotativa para la impresión de libros sobre papel contínuo, modelo para las rotativas posteriores.
En 1859 el fotógrafo inglés Warren de la Rue desarrolla un nuevo procedimiento que permite elaborar planchas para imprimir libros hechas de cola y glicerina. Esta técnica, denominada hectografía, se convertirá pronto en el procedimiento estándar empleado para imprimir normalmente pequeñas tiradas.
En 1881, Georg Meisenbach, obtuvo una patente referida a un proceso fotográfico de impresión conocido como autotipia, basado en las técnicas del heliograbado y en las propiedades que adquirían ciertas resinas a través de la acción de la luz sobre ellas. Aunque se considera inventor de la autotipia al científico británico William Henry Fox Talbot, en 1852. En 1890 Max Levy introducirá diversas mejoras, consiguiendo una mayor calidad en las imágenes.
En 1884 destaca un hito importante en la historia de la impresión, el invento de la linotipia por parte del relojero alemán Ottmar Mergenthaler, basado en la composición totalmente automatizada de los textos. La innovación consistía en la posibilidad de poder escribir una a una las líneas del texto mediante un teclado, en lugar de ir componiéndolas letra a letra con sus correspondientes tipos de plomo manualmente. Así, una vez finalizada la composición de una línea, se fundía el molde de impresión en negativo, con plomo líquido, obteniéndose un sello de plomo para la impresión.
En 1904 la técnica de la litografía, y en general y mundo de la impresión, llega a su punto máximo con el desarrollo de la impresión en offset, utilizada en la actualidad. El offset fue desarrollado por dos técnicos de forma independiente. Por un lado el alemán Caspar Hermann y por otro el impresor Ira W. Rubel. Aunque es Hermann el que obtiene su método a partir de la tradición histórica de la litografía
Primeros caracteres móviles
Los primeros caracteres móviles de imprenta y, con ellos, la composición tipográfica, se deben al alquimista chino Pi Cheng (1040). Quien conjugará los años de tradición de la xilografía con la amplia experiencia de la estampación con sellos, creando tipos estándar que podían fabricarse en serie. Los signos correspondían a palabras completas. Se realizaban con arcilla sobre moldes en negativo y posteriormente se cocían. Una vez terminados se unían sobre un marco metálico componiendo frases, y se procedía a la impresión. Esta técnica llegada a occidente en la Edad Media, se utilizó especialmente para impresión de barajas, juegos y libros de fábulas, así como para la famosa Biblia Pauperum o Biblia de los pobres, realizada a base de dibujos. Posteriormente el holandés Laurens Coster (S. XIV) será el primero en utilizar tipos móviles de madera, sin embargo estos tenían la desventaja de ser poco resistentes.
Por otra parte la técnica del huecograbado ya era conocida en el año 1446 y perteneció a un maestro alemán que grababa sobre planchas de cobre con ayuda de un buril. Una vez cubiertas con tinta, ésta quedaba retenida en el interior de las líneas de la imagen grabada mientras que el resto de la tinta desaparecía al limpiar la plancha. Después la impresión se realizaba sobre papel húmedo y con la ayuda de una prensa. Esta técnicas sería mejorada en 1878 por el austriaco Karl Klietsch, valiéndose de la aplicación de cilindros (heliograbado).
La contribución de Gutemberg
Aunque los caracteres de tipos móviles ya eran conocidos, se atribuye a Gutemberg como el inventor de las bases de la moderna impresión al crear tipos de metal fundido. Gutenberg pertenecía a la familia de los Gensfleisch, famosos orfebres de la ciudad de Maguncia. Allí monta su taller con ayuda del banquero Johann Fust y en 1450 aproximadamente publica su primera obra, la llamada Biblia de las 42 líneas o de Mazarino, llamada así por haberse encontrado el primer ejemplar en la biblioteca de este cardenal. La Biblia se compone de dos volúmenes y las páginas tienen cuarenta y dos líneas -de ahí su nombre- y dos columnas y están escritas con letra gótica. Se tiran 150 ejemplares en papel y 50 en pergamino: se conservan unos 46 o 47 -los autores no se ponen de acuerdo en este punto. Es la única obra que se considera completamente suya sin duda, aunque no lleva marca de imprenta, firma ni fecha o lugar de publicación.
La invención de Gutemberg simplificó la producción de libros, convirtiéndolos en objetos relativamente fáciles de confeccionar y, accesibles a una parte considerable de la población. Al mismo tiempo, la alfabetización creció enormemente, en parte como resultado de los esfuerzos renacentistas por extender el conocimiento y también debido a la Reforma protestante, cuyos promotores defendieron la idea de que cada uno de los fieles debía ser capaz de leer la Biblia.