Desde este mes de agosto, Warner Bros. ha puesto en venta, a través de la tienda online Amazon, una edición especial de su película 300, epopeya basada en un cómic sobre la batalla de las Termópilas. Lo que la oferta tiene de especial es que el cofre combo contiene cuatro versiones del filme, dos de ellas en DVD convencional (pantalla normal y panorámica) y las otras en sendos formatos de alta definición: Blu-ray y HD DVD. La complejidad del lanzamiento es ilustrativa de las dudas por las que atraviesan los estudios de Hollywood ante la guerra de sucesión del todavía joven DVD.
Las fuerzas competitivas de varias industrias —el video doméstico, la electrónica de consumo, los videojuegos y la informática personal— se concentran en el campo de batalla entre dos formatos de alta definición. Por un lado, Blu-ray, el formato desarrollado por Sony y, por otro, HD DVD, el formato que promueve Toshiba.
Cada uno de ellos tiene aliados en cada una de las industrias citadas, y por ahora el desenlace se perfila sumamente incierto. Graham Sharpless, autor de un estudio elaborado para Screen Digest, resume así la situación: "El DVD se impuso rápidamente en el mercado porque ofrecía una calidad muy superior a la del video VHS, al que venía a reemplazar, pero esta vez los usuarios no tienen una percepción del salto cualitativo que representan los nuevos formatos, porque el parque de televisores de alta definición es escaso, sobre todo en Europa".
Hay que considerar en esta reflexión un imperativo económico: los precios de las películas en DVD están cayendo y las ventas se estancan en unidades, por lo que su valor de mercado retrocede. Corolario: se impone el descubrimiento de un nuevo flujo de ingresos.
El alumbramiento del DVD del futuro es todavía confuso para los consumidores: menos del 5% sabe de su existencia. De Infiltrados, distribuida por Warner, se han vendido en Estados Unidos 85 mil copias en Blu-ray y menos de 60 mil en HD DVD; muy pocas al lado de los 7.7 millones en DVD convencional.
La ventaja numérica de Blu-ray se ha acentuado en los últimos meses, y ha sido el primero en cruzar la barrera de los dos millones de discos vendidos. Pero Screen Digest ha estimado que hasta el 2010 no será significativo el número de hogares del mundo desarrollado que opten por reemplazar sus colecciones de DVD por un formato de alta definición.
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Hollywood es uno de los pilares para desarrollar el mercado. Siete de los ocho grandes estudios han respaldado desde el primer momento a Blu-ray, pero solo uno, Sony Pictures, es incondicional por razones obvias. De los otros siete, Warner y Paramount —inicialmente comprometidos con Blu-ray— se han colocado en una posición ambigua, lanzando simultáneamente películas en los dos formatos.
El octavo, Universal, es el único que mantiene su fidelidad exclusiva a HD DVD. Pero no todo el cine es producido por los ocho grandes. Atendiendo a la importancia creciente del cine independiente, Toshiba y su aliado Microsoft han puesto en marcha iniciativas para promover la realización de películas en formato HD DVD, más barato de producir y de replicar.
Una de sus ideas es facilitar que un "ecosistema de productores europeos" sirva de contrapeso a Hollywood. Pero, al mismo tiempo, el alineamiento en bloque de estos ha llamado la atención de la Comisión Europea, que ha abierto un expediente informativo para establecer si las decisiones han sido transparentes o encubren acuerdos ilícitos.
Sin contenidos en alta definición, no habría mercado para los nuevos formatos. Y los contenidos no llegarían al consumidor si no hubiera reproductores en venta. Esto mantiene en tensión a la industria de electrónica de consumo, también interesada en crear un nuevo segmento: la próxima fase se iniciará en septiembre, con las novedades de todas las marcas en la feria IFA (Internationale Funkausstellung) de Berlín.
En el tercer pilar del mercado, las consolas de juego, las posiciones están decantadas. Sony ha hecho de Blu-ray un argumento para vender su nueva PlayStation 3 —y a la recíproca—, mientras que Microsoft, tras renunciar a integrar en la Xbox 360 un reproductor HD DVD, lo ofrece como accesorio opcional (esto le permite gestionar los precios, pero limita el efecto de arrastre).
En cuanto a la industria informática, pudiera pensarse que la presencia de Microsoft e Intel en el bando HD DVD tendría gran influencia, pero lo cierto es que —con la lógica excepción de Sony y Toshiba— las principales marcas de ordenadores no tienen prisa en incorporar a sus portátiles un reproductor de alta definición, que encarecería sustancialmente su precio, al menos mientras no haya una demanda que lo reclame.
Un caso sintomático es el de Hewlett-Packard, inicialmente partidaria de Blu-ray, que ha decidido soportar alternativamente los dos formatos. El analista de Screen Digest no prevé un desenlace claro de la guerra de los formatos. Lo más plausible —dice— es que ninguno gane por KO, y que los dos tengan que coexistir durante años, "lo que no significa un reparto 50/50: probablemente dominará Blu-ray, pero HD DVD tendrá una cuota de mercado suficiente para ser viable". Pero Sharpless se cura en salud ante la posibilidad de un error de diagnóstico: no descarta que los adversarios se neutralicen mutuamente, lo que podría retrasar la adopción masiva de la alta definición.
El factor x
Los proponentes de los nuevos formatos de DVD tienen una esperanza no confesada: que los empresarios del cine y video porno usen su tecnología como soporte para sus producciones en alta definición. Sería una carta de triunfo —ya lo fue para VHS contra Betamax—, pero es imprudente airear el asunto. Blu-ray es el formato elegido por el circuito japonés del género X —que, por razones "morales", tiene su base en Taiwán—, pero Sony teme que sea una compañía impresentable: entre sus aliados de Hollywood está Disney, que rechaza que su imagen sea asociada, siquiera remotamente, con manifestaciones de erotismo. A priori, esto daría mayor margen a HD DVD, que no tiene tantos remilgos y, por otro lado, permite producir casi a los mismos costes que un DVD clásico.
Una temporada iniciática
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La carga de introducir los primeros reproductores de DVD en alta definición ha recaído en los principales proponentes de cada formato: Sony y Toshiba, obligados a desbrozar el terreno. Ahora, al aproximarse la temporada navideña, otros fabricantes se incorporan a la competencia.
Sony, que desde marzo vende su consola PS3 con un reproductor Blu-ray incorporado, lanzó el mes pasado su primer dispositivo de salón, el BDP-S1E, con definición 1080p, en competencia directa, a igual nivel de prestaciones y precio, con su modelo HD-XE1, de Toshiba.
Publicado originalmente en Prensa (Panamá)