El implante es a grandes rasgos una minúscula pegatina (de un derivado de la seda) extremadamente fina y transparente, y que lleva incorporados los circuitos, los electrodos que actuan sobre el cerebro.
Cuando se implanta, la pegatina de seda se disuelve y desaparece al entrar en contacto con el cerebro. Y de esta manera los electrodos quedan perfectamente ajustados al órgano sin dañarlo ni causar inflamación. Y además, en un futuro precisamente por ser tan fino y flexible, este implante podrÃa alcanzar regiones del cerebro que hasta ahora resultan inaccesibles.
El implante lo ha creado un equipo de neurocientÃficos estadounidenses y los detalles más técnicos de la investigación los pueden encontrar en la revista "Nature Materials". Su primer objetivo es usar estos nuevos dispositivos en pacientes con parálisis.
El dispositivo de momento solo se ha probado en gatos
Los electrodos recogerÃan los impulsos eléctricos de su pensamientos y los traducirÃan en movimientos, algo que ya se ha hecho con éxito en personas con brazos biónicos, o con tetraplejia, que han podido mover el cursor de un ordenador con solo pensarlo, por poner solo un par de ejemplos.
Los cientÃficos también quieren también desarrollar una versión enrollada del implante, para que la perforación del cráneo a la hora de introducirlo en el cerebro sea más pequeña. Y no descartan la posibilidad de crear también versiones para implantes cocleares y de retina.
No obstante, por el momento, el dispositivo no se ha probado con personas. Solo lo han hecho en la superficie del cerebro de gatos.
Noticia publicada en RTVE (España)