"Con el informe de expertos que se ha presentado, estoy convencida de que no hay ninguna objeción cientÃfica o legal (...) al experimento LOHAFEX", afirmó la ministra alemana de investigación, Annette Schavan. "De modo que he decidido poner en marcha este experimento", añadió en un comunicado.
La idea, como muchas otras de geoingenierÃa, ha sido criticada por cientÃficos y ecologistas por los peligros de sus consecuencias, al menos si el experimento es a gran escala. Pero el Gobierno alemán adoptó finalmente una decisión tras un debate entre los ministerios de Medio Ambiente y de Investigación sobre las consecuencias del proyecto germano-indio.
El plan prevé echar seis toneladas de hierro en zonas del Atlántico Sur sobre una extensión total de 300 kilómetros cuadrados.
En el debate, interministerial, el ministerio de Medio Ambiente estaba en contra del proyecto por estimar que el experimento contradecÃa una moratoria sobre fertilización artificial de los océanos aprobada por la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad en Bonn.
El Instituto de Investigación Polar alemán Alfred Wegener (AWI), cuyo buque Polarstern zarpó el pasado 7 de enero con 48 cientÃficos a bordo, consideró sin embargo que la convención de la ONU comprendÃa una cláusula según la cual la moratoria no afecta a las "investigaciones cientÃficas a pequeña escala".
Durante las dos primeras semanas, el buque, que terminará su misión el 17 de marzo en Punta Arenas, Chile, identificará las zonas en las que será vertido el hierro para favorecer el desarrollo del fitoplancton.
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