“El sulfuro de hidrógeno es tóxico incluso en concentraciones bajas y puede matar de inmediato a los peces, moluscos y crustáceos. La buena noticia es que, al parecer, las bacterias descubiertas consumen el sulfuro de hidrógeno antes de que llegue a las aguas superficiales, donde viven los peces”, explicó el principal responsable del grupo de investigación, Marcel Kuypers.
El descubrimiento en el sistema de Benguela, situado en la plataforma continental africana, frente a las costas de Namibia, de una florescencia bacteriana gigantesca “que ha eliminado sulfuro de hidrógeno es una noticia muy positiva, pero también preocupante a la vez”, advirtió el investigador.
Lo preocupante es que encontramos una extensión del tamaño del mar de Irlanda o el mar de Wadden cuyas aguas eran sulfídicas en las profundidades, lo cual no se aprecia en las fotos satelitales ni es detectado por los puestos de control próximos a la costa”, añadió.
Según los científicos, los descubrimientos, que fueron publicados en la revista Nature, tienen implicaciones para la gestión de la contaminación de origen agrícola en las aguas litorales.
"Las aguas litorales suponen el 90% de las pesquerías del mundo, por lo que constituyen una importantísima reserva de alimentos para nuestro planeta”, destacan los autores de la investigación.
El grupo internacional tomó muestras a varias profundidades en la región elegida y descubrió que el compuesto tóxico abarcaba una extensión de 7.000 kilómetros cuadrados, pese a que el agua de la superficie no presentaba anomalías.
Los científicos hicieron un seguimiento de este fenómeno en el tiempo y observaron que el sulfuro desaparecía a ciertas profundidades y que en algunas zonas se había desplazado a una profundidad mayor, a la zona subóxica, donde no hay oxígeno.
“La existencia de este aparente sumidero de sulfuro en la zona subóxica es un fuerte indicio de que el sulfuro ha sido oxidado de forma anaeróbica en la columna de agua”, señalan los investigadores en su informe.
Como el nitrato puede oxidar el sulfuro en ausencia de oxígeno, y en la zona subóxica, a alrededor de 90 metros de profundidad, había tanto nitrato como sulfuro, los expertos dedujeron que debía estar produciéndose alguna interacción significativa.
En el agua del fondo hallaron concentraciones similares de amonio y sulfuro, pero también comprobaron que el amonio desaparecía (o era oxidado de forma anaeróbica) justo por encima del sulfuro.
Noticia publicada en Nuestro Mar (Argentina)