Analizando los datos proporcionados por el telescopio Amanda, enterrado en el Polo Sur, cientÃficos nortemaricanos han observado las colisiones de neutrinos de una energÃa 10.000 veces más elevada que la de los neutrinos que emite nuestro Sol con otras partÃculas elementales, obteniendo asà la evidencia de la existencia de otras dimensiones.
Los neutrinos son partÃculas elementales de masa prácticamente nula que se forman por reacciones nucleares. Mientras que el Sol y otros fenómenos cósmicos producen neutrinos de baja energÃa, los neutrinos de alta energÃa se producen por cataclismos cósmicos remotos y extremadamente violentos, tales como los agujeros negros, las supernovas y el Big Bang.
Una vez formados por cataclismos cósmicos, los neutrinos de alta energÃa se desplazan a una velocidad próxima a la de la luz y no se detienen nunca. Al tener una masa prácticamente nula, rara vez colisionan con otras partÃculas, lo que les permite desplazarse en lÃnea recta hasta los lÃmites del Universo atravesando las estrellas, los planetas, los campos magnéticos y galaxias enteras como si realmente no existieran.
Trillones de neutrinos atraviesan la Tierra cada nanosegundo llevando consigo información crucial sobre una serie de fenómenos cósmicos y sus orÃgenes. Sin embargo, son muy difÃciles de detectar, salvo cuando entran en colisión con un átomo. La colisión desintegra el núcleo del átomo y el neutrino se transforma en otra partÃcula llamada muon.
El muon asà formado continúa su trayectoria y puede ser reconocido por el destello de luz que engendra. Este destello se conoce con el nombre de radiación de Cherenkov y se asemeja a las ondas producidas en el aire cuando es atravesado por una bala de pistola.
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