La expedición "Última Patagonia", organizada por la entidad franco-chilena Centre Terre, descubrió además nuevas osamentas de ballenas a unos 32 metros de altura sobre el nivel del mar, asà como una especie de pez del que no se sabÃa que habitaba en esa zona, explicó a Efe Marcelo Agüero, jefe del grupo chileno.
La Televisión Nacional de Chile (TVN) emitirá imágenes de esos descubrimientos el próximo domingo en el programa "Cazadores de ciencia", realizado por los camarógrafos de Cábala Producciones, que filmaron por primera vez el interior de las profundas cavernas de la Isla Madre de Dios, en la austral Región de Magallanes, a unos 2.500 kilómetros de Santiago.
En la isla, considerada uno de los lugares más inhóspitos del planeta, las precipitaciones alcanzan 10.000 milÃmetros cúbicos de agua al año, los vientos llegan a los 210 kilómetros por hora y las grandes olas del Océano PacÃfico hacen casi imposible el acceso a la Ãnsula, que actualmente está deshabitada.
Los investigadores viajaron durante 12 dÃas con tres ancianos kawéskar, conocidos también como alacalufes y una de sus descendientes por la isla y sus alrededores, donde los últimos representantes de uno de los pueblos más antiguos de Chile recordaron acontecimientos de su vida, que destila trazos de una cultura casi extinta que apenas dejó huellas escritas.
Incluso una de las ancianas nació y vivió en esa isla, donde el descubrimiento cientÃfico revela que los kawéskar, un pueblo que tradicionalmente ha sido considerado limitado en su desarrollo cultural y tecnológico, pudieron trasladarse hasta allà hace miles de años en rudimentarias canoas.
"Fue un encuentro emotivo e impresionante, porque les ayudamos a documentar su memoria patrimonial", relató Agüero, quien añadió que la vida en la isla era "un infierno" por la constante lluvia que se cernÃa sobre ella y que hacÃa parecer sus bloques de piedra caliza como si fueran mármol.
Según el cientÃfico, este macizo de roca caliza es "único en el mundo" por su nivel de disolución, ya que la intensidad de la lluvia y el viento ha abierto profundas cavernas de hasta 160 metros de profundidad en las que ya en 2006 se descubrieron ocho osamentas a nueve metros de altura.
En esta ocasión, los cientÃficos hallaron huesos de ballenas a 32 metros de altura, lo que les hace pensar, entre otras hipótesis, que un tsunami gigante pudo empujar a estos animales hacia el interior de las cuevas o que quizá hace miles de años el nivel del mar alcanzaba esas cotas.
Noticia publicada en Terra (España)