Ideado por un grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla, su objetivo es facilitar la medición de glucosa a los enfermos diabéticos, que podrán evitar el molesto pinchazo de los métodos tradicionales al sustituirlo por un sistema no invasivo e indoloro.
En concreto, se trata de una cápsula a presión que se coloca sobre la piel y que, al estar dotada con unas microagujas -miden una quinta parte de un milímetro-, permite conocer el nivel de glucosa a partir del líquido intersticial (sustancia presente en la epidermis) sin necesidad de llegar a la sangre, por lo que no duele.
"Pero la novedad del dispositivo realmente reside en que está conectado al teléfono móvil mediante un enlace radio -se diferencia del bluetooth en que consume menos batería-, al que llega un mensaje con la información para que, a su vez, la reenvíe al centro de salud que realiza el seguimiento del paciente", explica el responsable del proyecto, el catedrático José Manuel Quero. En todo este engranaje, el médico es el que debe programar cada cuánto tiempo se tiene que recoger la muestra y la dosis a suministrar, "por lo que existe una supervisión óptima del enfermo", añade.
El grupo de Tecnología Electrónica de la Escuela de Ingenieros de Sevilla -compuesto por ocho personas: ingenieros en Telecomunicaciones e Industriales, así como un médico- se encuentra sumergido en la primera fase de la investigación -desde hace menos de un año-, que aborda la forma de realizar la extracción del líquido intersticial. Pero su reto no acaba ahí, ya que, en una segunda etapa, quieren idear cómo inyectar la dosis a la persona, según las necesidades de cada momento. "Habría que desarrollar fármacos específicos para nuestro dispositivo, ya que deberían tener una mayor concentración al tratarse de cantidades muy pequeñas; tendríamos que contactar con empresas farmacéuticas dispuestas a trabajar en ello", adelanta Quero.
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