Una veintena de jóvenes investigadores procedentes de diversos países participan desde el pasado 24 de septiembre y hasta el próximo viernes en el congreso sobre robótica asistencial que se celebra en Benicàssim.
La Internacional Robotics School on Assistive Robots ( IURS 2007) organizada por la Universitat Jaume I de Castellón, acogió ayer una demostración de un prototipo real de silla de ruedas que permite automatizar diversas funciones a través de un brazo articulado.
El investigador de la Universidad Carlos III de Madrid, Alberto Jardón, mostró a sus compañeros de congreso el funcionamiento de este robot cuyo objetivo es “hacer la vida más fácil a las personas discapacitadas”, explicó. La silla de ruedas, que ya ha sido utilizada en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, es capaz de alimentar al usuario, darle de beber o limpiarle a través de un brazo mecánico.
Además, esta silla se adapta a cada persona dependiendo de su tipo o su grado de discapacidad gracias a un interfaz que permite controlar los movimientos a través de la voz, mediante una palanca o con un panel táctil. “De momento es sólo un prototipo pero ya estamos trabajando en una segunda versión que tenga más movilidad, incluya sensores y sea menos ruidosa”, explicó Jardón.
Los participantes en el congreso pudieron comprobar ayer en directo el funcionamiento de esta silla de ruedas e incluso interactuar con ella a través del uso del panel táctil en el cual se encuentran todos los comandos que puede llevar a cabo el prototipo.
El investigador Alberto Jardón reconoció que aún queda “mucho trabajo por delante pero, poco a poco, se creará un robot que pueda convivir con los humanos y otorgarles la movilidad que les falta”.
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