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La petrificación del rayo sucedió al caer en un suelo arenoso y con el tiempo se formó un material vidrioso en el que se almacenó óxido nítrico, dióxido y monóxido de carbono.
Rafael Navarro, del Instituto de Investigaciones Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo: “somos los primeros en haber fechado esta fulgurita y en haber descubierto gases atrapados en su interior, con esto hemos demostrado que esas estructuras pueden ser consideradas cápsulas del tiempo que nos guarda información sobre el clima y la ecología”.
El relámpago que se produjo hace 15 mil años, fue encontrado en el desierto de Libia, en el Sahara.
Reveló que el clima que dominó el noreste de África en el pleistoceno tardío fue semiárido, incluso con plantas y lluvias. Actualmente es territorio desértico sin materia orgánica.
“Al abrir esas burbujas descubrimos que contienen gases y esos gases son de origen biológico. Provienen de plantas que se adaptan a vivir en desiertos calientes y áridos, son parte del Sahel, el borde entre las sabanas y el desierto, lo que nos indican es que el clima en el norte de África cambió hace 15 mil años”, explicó Rafael Navarro.
El análisis de la fulgurita además de ayudar a conocer el clima del pasado, podría predecir el futuro ecológico del planeta.