Lo que parece a lo lejos ser una borrosa cabeza y giba de un Plesiosaurio filmado a contra luz, en realidad es una gallareta, un ave acuáticade la familia Rallidaeavistada en el pacÃfico lago volcánico de Cuicocha.
A falta de objetos cercanos para determinar visualmente las distancias provoca que lo que es una humilde ave acuática nos pueda parecer un enorme animal. Este error de apreciación de distancias fue común durante las expediciones navales de los siglos XV, XVI, XVII. De modo que calamares a la deriva, ballenas o leones marinos fueron confundidos con inmensos mostruos de la talla de los mÃticos Kraken noruego o el Leviatán hebreo. Con la adopción del catalejo yel racionalismo,los mapas y cartas de navegación fueron desterrando los monstruos marinos.
Lamentablemente los vendedores de mitos se han valido de nuestros lÃmites ópticos para vendernos fantasÃas como si fuesen ciertas.